Al hablar de prevención de accidentes en escuelas necesariamente se deben considerar dos  realidades: la del docente y la del estudiante. Es poco frecuente que  estos sectores visualicen la escuela como un espacio donde  existen riesgos que pueden derivar en accidentes. El tema de la seguridad, como contenido de abordaje específico,  se ha mantenido alejado de la escuela, a pesar de que los niños y las niñas están inmersos en una actividad que conlleva la exposición a ciertos riesgos, incrementados por la edad y la particular forma que tienen  los mismos de percibir el peligro, y a pesar de que los docentes, por lo general, están expuestos a los mismos riesgos.

 

El tema sólo emerge cuando un acontecimiento puntual y trágico llama la atención de los medios masivos, cuando el tiempo de la prevención es sustituido por el tiempo de los reproches y de las responsabilidades.En este sentido, resulta importante saber que la mayoría de los accidentes pueden y deben evitarse, y que una de las herramientas para lograrlo es la formación de docentes y alumnos. Los accidentes siempre implican alguna pérdida, por eso el objetivo fundamental debe ser la PREVENCIÓN.

 

Prevenir es anticiparse a los hechos antes de que éstos ocurran y tomar precauciones para evitar situaciones no deseadas. La propuesta es hacer de la prevención un hábito cotidiano. A través de este programa se pretende que los docentes cuenten con fundamentos y herramientas para convertirse en agentes multiplicadores de hábitos y comportamientos seguros.

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