
En las situaciones de emergencia, se produce una ruptura de la normalidad habitual, como consecuencia de los daños y pérdidas que el accidente produce. En estas situaciones es preciso, tan pronto como sea posible, iniciar las actuaciones de respuesta necesarias para reducir los daños y las pérdidas, luchando contra el accidente, para limitarlo en extensión e intensidad, si aún se está desarrollando o para rescatar, auxiliar y recuperar a las víctimas producidas y, finalmente, rehabilitar los servicios afectados, si el accidente ha cesado o, incluso, si se está desarrollando.
Esta respuesta al accidente implica el empleo de medios materiales que es preciso conocer para actuar con eficiencia y eficacia, así como el dominio de los criterios y tácticas de uso de los mismos, que permitirán emplearlos en condiciones de seguridad para quien los utiliza, al tiempo que se obtiene el máximo rendimiento de ellos. Por otra parte, intervendrán medios humanos, cuyas funciones deben estar perfectamente definidas y coordinadas, de modo que el objetivo común se logre con el mínimo esfuerzo y la máxima eficacia. Por último, estas actuaciones deben responder a un concreto programa de actuaciones, tan detallado y flexible como sea posible, recogido en el correspondiente Plan de Emergencia, elaborado con antelación y adecuado a los riesgos presentes en el ámbito al que se aplica.
Material enviado por: Alvaro Gonzalo Perez Zamora.
4º Sem. Tec. Prev. de Riesgos Ulagos
Atte CRISTIAN C.S

